Una explicación sencilla
¿Qué es el abuso económico o patrimonial?
En términos sencillos, puede existir abuso económico o patrimonial cuando otra persona utiliza, obtiene, controla o dispone indebidamente del dinero o de los bienes de una persona, aprovechándose de su situación o actuando en contra de sus intereses.
Puede relacionarse con:
No todo error financiero ni toda decisión con la que la familia no esté de acuerdo constituye automáticamente abuso. Lo relevante es observar las circunstancias, la comprensión de la persona, su voluntad y la existencia de posibles conductas de aprovechamiento, engaño, presión o disposición indebida de sus recursos.
Situaciones que merecen atención
Señales de alerta
- retiros de dinero que la persona no recuerda o no puede explicar;
- transferencias frecuentes o inusuales a terceros;
- préstamos inesperados o grandes cantidades entregadas a otra persona;
- aparición de documentos recientemente firmados;
- cambios repentinos en cuentas bancarias;
- uso de tarjetas por terceros;
- incorporación inesperada de otras personas a productos financieros;
- donaciones poco habituales;
- intentos de vender una vivienda o terreno;
- cambios patrimoniales repentinos o desaparición de bienes;
- presión para firmar documentos;
- aislamiento de la persona respecto de familiares o personas de confianza mientras se realizan operaciones económicas.
Un ejemplo
Transferencias que la persona no logra explicar
Una persona con demencia comienza a realizar transferencias importantes a alguien que conoció recientemente. Cuando su familia le pregunta, no recuerda las transferencias ni puede explicar por qué las realizó.
Esto no permite concluir automáticamente que exista un delito, pero constituye una situación suficientemente preocupante como para revisar los movimientos, proteger la documentación y buscar orientación oportunamente.
Ordenar antes de actuar
¿Qué hacer si sospecho abuso económico?
- Conservar antecedentes
Guardar, cuando sea posible y de forma legítima, cartolas bancarias, comprobantes, contratos, escrituras, mensajes, correos, documentos, antecedentes médicos relevantes y registros de operaciones. No destruir ni modificar documentación.
- Hacer una cronología
Registrar fecha, operación, monto, personas involucradas, qué ocurrió, cómo se enteró la familia y qué explicaciones se entregaron.
- Revisar quién tiene facultades para actuar
Verificar si existe un poder, mandato, curador o resolución judicial; quién es titular de la cuenta o del bien y qué facultades tiene realmente quien lo administra. Ser cuidador o familiar no entrega por sí solo facultades generales para disponer de bienes.
- Evitar actuaciones precipitadas
No intentar solucionar una situación patrimonial compleja mediante nuevas firmas, poderes improvisados o transferencias apresuradas. Si existen dudas sobre la comprensión de la persona, conviene orientarse antes de realizar nuevos actos jurídicos.
- Solicitar orientación
Según la situación, puede ser necesario consultar a un abogado o abogada, a la Corporación de Asistencia Judicial, a SENAMA cuando se trate de una persona mayor u otras instituciones competentes.
Orientación en Chile
¿Dónde pedir ayuda?
SENAMA
Cuando la situación afecta a una persona mayor, el Servicio Nacional del Adulto Mayor puede entregar orientación frente a situaciones de abuso, violencia, maltrato, abandono o vulneración de derechos. SENAMA cuenta con el Programa Buen Trato y con profesionales del Defensor Mayor en sus coordinaciones regionales.
Corporación de Asistencia Judicial
La Corporación de Asistencia Judicial puede entregar orientación e información jurídica gratuita, también ante determinadas situaciones de violencia intrafamiliar. Si necesitas que un abogado de la Corporación te represente ante tribunales, se evaluará si cumples los requisitos para acceder a representación gratuita, lo que puede incluir una calificación socioeconómica.
La vía depende de lo ocurrido
¿Cuándo puede ser necesario denunciar?
Si existen antecedentes que hagan pensar que puede haberse cometido un delito, o existe una situación grave o urgente, puede ser necesario realizar una denuncia ante los organismos competentes.
Según SENAMA, dependiendo de las circunstancias, las situaciones graves pueden requerir acudir a Carabineros de Chile, Policía de Investigaciones, Fiscalía o Tribunales de Familia cuando corresponda a violencia intrafamiliar.
Esto no significa que todos los casos deban denunciarse en todas estas instituciones. La vía adecuada depende de lo ocurrido.
Evitar acusaciones automáticas
Abuso económico dentro de la familia
Que quien administra los recursos sea un hijo, hija, pareja u otro familiar no elimina la posibilidad de que exista una vulneración. Al mismo tiempo, un conflicto entre familiares tampoco demuestra automáticamente abuso.
Por ejemplo, un hijo puede considerar que cierto gasto es necesario para los cuidados y otro puede pensar que se está utilizando demasiado dinero.
Antes de acusar, puede ser útil revisar:
- quién tiene facultades para administrar;
- en qué se ha gastado el dinero;
- si existen comprobantes;
- cuál es la situación clínica de la persona;
- qué necesidades de cuidado existen;
- qué decisiones puede comprender todavía la persona.
La transparencia en la administración puede prevenir muchos conflictos.
Roles diferentes
Tres preguntas que conviene separar
¿Quién cuida?
Es quien presta apoyo cotidiano o participa directamente en los cuidados.
¿Quién representa jurídicamente?
Es quien tiene facultades válidas para actuar en nombre de la persona cuando corresponda.
¿Quién es dueño de los bienes?
Los bienes continúan perteneciendo a su propietario.
Vivienda y convivencia
¿Qué pasa si un familiar vive en la casa de la persona?
No deben sacarse conclusiones automáticas. El solo hecho de vivir con una persona con demencia o en un inmueble de su propiedad no demuestra abuso.
Sin embargo, pueden aparecer problemas cuando existen:
- intentos de apropiación;
- expulsión de la persona de su propia vivienda;
- restricciones injustificadas respecto de su casa;
- presiones para transferir el inmueble;
- ventas o contratos que la persona no comprende;
- conflictos graves entre familiares.
Cuando existen estas circunstancias debe solicitarse orientación jurídica.
Comprensión, voluntad y ausencia de presión
¿Y si la persona quiere regalar dinero?
Tener demencia no significa automáticamente que una persona no pueda tomar decisiones sobre su dinero. Debe evitarse una regla simplista como: “Una persona con demencia nunca puede regalar dinero”.
La cuestión relevante es si comprende suficientemente la decisión y sus consecuencias, y si existe o no presión o aprovechamiento. Una decisión que parezca inconveniente para la familia no necesariamente es jurídicamente inválida.
Cuando existen dudas importantes sobre comprensión, presión de terceros o montos relevantes, conviene solicitar orientación antes de realizar la operación.
Beneficio personal de quien administra
Conflicto de intereses
Debe prestarse especial atención cuando quien administra o representa a la persona obtiene al mismo tiempo un beneficio económico personal.
- pretende comprar un bien de la persona;
- recibe transferencias importantes;
- se adjudica bienes;
- realiza contratos consigo mismo o personas cercanas;
- utiliza dinero para gastos propios.
No toda operación de este tipo es automáticamente un delito. Sin embargo, pueden existir restricciones jurídicas importantes y debe obtenerse asesoría antes de realizar actos en los que exista un posible conflicto de interés.
Prevenir y documentar
Una buena práctica: administración transparente
Cuando los recursos de una persona con demencia son administrados con ayuda de otros, puede ser útil:
- mantener cuentas claras;
- conservar comprobantes;
- registrar gastos relevantes;
- evitar mezclar dinero personal con dinero de la persona;
- explicar operaciones importantes cuando corresponda;
- mantener documentación organizada.
Esto protege a la persona con demencia y también a quien está administrando correctamente sus recursos.
Una guía, no un diagnóstico
Señales de alerta
Puede ser recomendable pedir orientación si ocurre una o más de estas situaciones:
- Hay retiros o transferencias que la persona no puede explicar.
- Está firmando documentos que no comprende.
- Alguien la presiona para entregar dinero.
- Se intenta vender una propiedad.
- Han desaparecido bienes o documentos.
- Una persona utiliza sus tarjetas o cuentas sin claridad sobre su autorización.
- Existen grandes donaciones o préstamos inesperados.
- Un familiar administra todo el dinero pero no existe claridad sobre los movimientos.
- Hay disputas familiares importantes por propiedades o dinero.
- La persona está siendo aislada mientras ocurren cambios patrimoniales.
- Existe temor, amenazas o violencia.
Una señal de alerta no significa que exista necesariamente abuso. Indica que puede ser conveniente revisar la situación y solicitar orientación.