Dar espacio a lo que sentimos
No existe una forma correcta de reaccionar. Escuchen sin apresurar conversaciones ni decisiones que pueden esperar.
Un paso a la vez
Una hoja de ruta para ordenar las primeras decisiones, mantener a la persona en el centro y construir apoyos sin intentar resolver todo de una vez.
Los tiempos pueden variar. Usa esta hoja de ruta para elegir qué necesita atención ahora y qué puede conversarse con más calma después.
Primeras 48 horas
La noticia puede traer alivio, miedo, pena, rabia o incertidumbre. Por ahora basta con cuidar el momento y asegurar un próximo contacto con el equipo de salud.
No existe una forma correcta de reaccionar. Escuchen sin apresurar conversaciones ni decisiones que pueden esperar.
Anoten las dudas principales, confirmen el próximo control y definan quién puede acompañar a la persona.
Reúnan indicaciones, medicamentos, contactos del equipo y fechas de controles en un lugar accesible para la red cercana.
Primeras semanas
En esta etapa conviene aclarar las preguntas clínicas más importantes y distribuir responsabilidades concretas, sin quitar autonomía antes de tiempo.
Pregunten qué diagnóstico se considera, qué estudios faltan, qué cambios deben vigilar y cuándo corresponde volver.
Mantengan una lista única de medicamentos y revisen sueño, ánimo, dolor, audición, visión, nutrición, movilidad y consumo de sustancias.
Acuerden quién acompaña a controles, apoya trámites, organiza medicamentos y queda disponible ante una necesidad inesperada.
Revisen riesgos concretos del hogar y las actividades que requieren apoyo. Prioricen cambios graduales y conversados con la persona.
Primeros meses
El plan se revisa con el tiempo. Debe integrar salud, rehabilitación, actividades con sentido, bienestar de quien cuida y decisiones futuras.
Definan prioridades realistas, controles, apoyos cotidianos y señales que harán necesario volver a evaluar el plan.
Terapia ocupacional, ejercicio adaptado, estrategias de comunicación y otros apoyos pueden ayudar a conservar capacidades y participación.
Protejan rutinas, vínculos y actividades que la persona disfruta. Adaptar una actividad suele ser mejor que retirarla de inmediato.
Distribuyan tareas, acuerden tiempos de relevo y protejan el descanso y los controles de salud de la persona cuidadora.
Con orientación profesional local, revisen documentos, finanzas, autorizaciones y preferencias futuras según la normativa chilena.
En todo momento
La capacidad no es igual para todas las decisiones y puede cambiar con el tiempo. Ofrecer apoyos graduales permite cuidar sin reemplazar automáticamente su voz.
Rutinas, vínculos, tratamientos, actividades y lugares de cuidado.
Evitar conversar sobre ella como si no estuviera presente.
Las necesidades cambian; el plan también puede y debe cambiar.
Apoyos en Chile
La atención puede involucrar al centro de salud familiar, especialistas, rehabilitación, recursos comunitarios y la red cercana según las necesidades.
Confusión súbita, fiebre, somnolencia inusual, caídas, rechazo persistente de líquidos o un riesgo inmediato requieren evaluación oportuna y no deben asumirse como parte normal de la evolución.
Información revisada
Última revisión: agosto de 2026
Esta hoja de ruta orienta y acompaña; no reemplaza las indicaciones del equipo tratante.
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